25 de septiembre de 2014

El uso de la información portuaria por los piratas somalíes

En julio de 2010, ya hace más de cuatro años, escribí mi primer artículo de carácter "académico" para una publicación oficial: el Boletín de Información del Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN). Su título: De qué informamos a los piratas somalíes: identificación, análisis y valoración de la inteligencia de fuentes abiertas del adversario. 



En el mismo intentaba identificar qué información podían obtener los piratas somalíes a partir de las fuentes abiertas disponibles en Internet. Gracias a las mismas, se concluía que los piratas podían conocer la ruta prevista de un barco, los puertos a los que espera llegar, la nacionalidad de su tripulación, las características técnicas del buque (francobordo, velocidad máxima, etc.) e, incluso, su carga. 

Dicha información podía servir a los delincuentes para seleccionar aquellos buques más vulnerables ante un ataque pirata. Asimismo, podían intentar realizar un seguimiento de la localización de los navíos de las fuerzas militares presentes en la zona, a partir de la información proporcionada por las webs de las distintas Marinas, de las misiones internacionales presentes y de los propios diarios de vida a bordo publicados en Internet por algunos buques de guerra.

Uno de los párrafos que escribí en aquella ocasión fue el siguiente: 

La mayoría de las páginas web de los puertos de la costa oriental africana informan de los buques que se encuentran atracados o fondeados en sus proximidades así como de aquellos que se espera que arriben a puerto en los próximos días e incluso semanas. El acceso a la información proporcionada por los distintos puertos de África Oriental permite, por lo tanto, deducir la derrota prevista de los mercantes entre los distintos muelles. También se informa sobre el indicativo de llamada, el agente, las medidas de la eslora y el calado. Algunos de los puertos más importantes, como los de Mombasa y Yibuti actualizan dicha información a diario (...). No cabe descartar que los piratas somalíes utilicen fuentes humanas en forma de observadores que se encuentren en los principales puertos africanos, desde los que pueden suministrar a sus cómplices información directa de la ruta prevista de un buque, de la carga que transporta o de si ha adoptado o no medidas de seguridad.

E incluía la siguiente imagen, extraída de la web del puerto de Mombasa el 13 de enero de 2010, y en la que aparecían los buques que esperaban arribar a dicho puerto en los días siguientes.


Hace unos días supe de la existencia de una película sobre piratas somalíes que pretende dar una visión de dicha actividad desde una perspectiva somalí. En youtube aparece un corto de la misma, de 17 minutos de duración, que se ha presentado en el festival de cine de Sundance. Al llegar al minuto 5 y 50 segundos, di un respingo. Allí estaba la imagen de un informante contando por teléfono a sus compinches que un buque de nombre Santa Rosa acaba de dejar el puerto de Mombasa, que navega bajo bandera india y que llegará en dos días a aguas somalíes, siendo su destino Yemen.

Y, en efecto, está usando la información proporcionada por la autoridad portuaria keniata.




Ahora que la piratería somalí se encuentra en un evidente declive, conviene advertir que también en otras áreas afectadas por este delito nos podemos encontrar con una situación similar. Por ejemplo, en el golfo de Guinea los piratas nigerianos pueden hacer uso de la información que se suministre en diversas fuentes. Un ejemplo de ello pudimos verlo en la siguiente noticia publicada por el nigeriano New Telegraph el pasado día 12 de marzo. En dicha noticia se ofrecía información proporcionada por la autoridad del puerto de Lagos sobre los buques que se encontraban en puerto o a punto de atracar.

Quizás por todo ello, en el caso del golfo de Guinea conviene evitar largos períodos de espera en los que el buque se encuentre fondeado o navegando a baja velocidad. Y si éstos son necesarios, sería aconsejable realizarlos lejos de la costa, donde el riesgo de sufrir un ataque es menor. Por la misma razón, puede ser interesante disponer de varios puntos donde fondear el barco y comunicarlos a las autoridades con la menor antelación posible.

Fernando Ibáñez. 

15 de septiembre de 2014

Curso de Técnico Avanzado en Análisis del Fenómeno de la Piratería

El próximo 27 de octubre dará comienzo una nueva edición del Curso de Técnico Avanzado en Análisis del Fenómeno de la Piratería que tengo el honor de dirigir gracias a la labor del Campus Internacional para la Seguridad y la Defensa (CISDE).

El objetivo general del curso es comprender la amenaza que representa la piratería marítima a la seguridad internacional, por qué y dónde surge, cómo ha evolucionado en los últimos años, así su relación con el crimen organizado y el terrorismo internacional. También se analizará la respuesta ofrecida por la comunidad internacional en forma de despliegue de misiones militares, así como el creciente negocio de la seguridad privada dedicada a la protección marítima de buques. 

La duración del curso es de ocho semanas y se realiza completamente online, lo que permite al alumno organizar sus rutinas de estudio.


Para conseguir el diploma del curso el alumno deberá realizar un trabajo monográfico en el que demostrará su competencia investigadora, analítica y expositiva, así como los conocimientos y competencias adquiridos a lo largo del mismo.

Puede obtenerse más información sobre el programa del curso aquí.

Fernando Ibáñez.

29 de julio de 2014

Vigilantes privados contra piratas: no es oro todo lo que reluce



El sector de la seguridad privada asociada a la protección marítima ha experimentado en los últimos años un espectacular boom, relacionado, a su vez, con la escalada de incidentes piratas en aguas de Somalia y del Golfo de Guinea. El informe realizado por el proyecto Oceans Beyond Piracy de la Fundación One Earth Future estimaba el presupuesto diario de embarcar un vigilante de seguridad en unos 1.100 dólares. Para las empresas navieras el coste total que habría supuesto la contratación de equipamientos y guardias para hacer frente a la piratería somalí estaría situado para el año 2013 en torno a 1.200 millones de dólares.

Ningún buque que lleve embarcados guardias armados ha sido secuestrado por piratas somalíes. Desde el año 2013 el 90% de los ataques realizados por los piratas somalíes han sido repelidos gracias a la presencia de estos vigilantes. Desde mayo de 2012 no se ha producido un secuestro que derive en el pago de un rescate a los piratas somalíes.

Si ha visto Vd. la película Capitán Phillips, le sonarán las palabras Maersk Alabama. Corresponden al nombre de un buque portacontenedores de bandera norteamericana, que fue secuestrado por piratas somalíes en abril de 2009. La historia de este secuestro, contada por el propio capitán, Richard Phillips, fue llevada recientemente a la pantalla por Paul Greengrass y protagonizada por Tom Hanks. Con posterioridad a dicho secuestro, el Maersk Alabama sufrió nuevos intentos de asalto, pero la presencia de vigilantes armados los frustró.

El Maersk Alabama ha vuelto a aparecer en los principales medios del ámbito marítimo por un incidente muy poco agradable. El pasado 20 de febrero dos de los vigilantes contratados para proteger el barco habrían aparecido muertos en su camarote. En un comunicado la firma de seguridad responsable, la también estadounidense Trident Group, confirmaba “con gran tristeza” la muerte de los dos contratistas de seguridad, mientras el mercante se encontraba atracado en Puerto Victoria, en las islas Seychelles. Las autoridades del archipiélago habrían abierto una investigación. La compañía afirmaba no conocer la causa de las muertes, pero advertía que éstas no guardaban relación con el trabajo operativo de los vigilantes. El comunicado terminaba afirmando que los familiares habían pedido que no se publicara más información y que se respetase la privacidad de las familias.

Sin embargo, en apenas unas horas los medios de comunicación, como The NewYork Times, ya informaban de que los dos fallecidos eran antiguos SEALS, es decir, ex miembros de las fuerzas de operaciones especiales de la Marina estadounidense. Paradójicamente, efectivos de esta unidad lograron liberar al capitán Richard Phillips del cautiverio a que fue sometido por los piratas somalíes, mediante tres disparos que, realizados al mismo tiempo, abatieron a los tres piratas que retenían al capitán.

En la web del Union Tribune de San Diego (California) se informaba el mismo día 20 de los nombres de los dos fallecidos: Jeffrey Keith Reynolds y Mark Daniel Kennedy, de 44 y 43 años de edad, respectivamente. El diario recordaba que Reynolds era residente de la localidad de Fallbrook, en el condado de San Diego. Se había enrolado en la Marina norteamericana en 1990 y la abandonó en el año 2000 tras recibir dos medallas por buena conducta. Su propia madre relataba al periodista que su hijo era “un hombre maravilloso” que había servido mucho tiempo a su país y se refería al Maersk Alabama como “ese maldito barco”.  Una de sus vecinas comentaba que Reynolds vivía solo desde su separación, cinco meses atrás.

El portavoz de la policía de Puerto Victoria, Jean Toussaint, informaba que estaban esperando los resultados de las autopsias, así como que no había pruebas de traumas físicos sobre los cuerpos. Asimismo, señalaba que se habían encontrado drogas en el camarote. El resultado de las autopsias confirmó que ambos murieron por el consumo de heroína y alcohol.

La empresa propietaria del Maersk Alabama tiene su base en Norfolk, Virginia. A apenas 25 kilómetros al Este, en Virginia Beach, tiene su sede la firma de seguridad privada Trident Group, responsable de proteger el barco. Uno de los primeros interrogantes que se plantearon hacía referencia al protocolo de selección de personal de la compañía de seguridad. Y si dichas muertes podrían haberse evitado de haber sido sometidos los dos vigilantes a ciertos controles y pruebas médicas. Un responsable de Maersk declaró que estaba trabajando con Trident Group para que el personal de seguridad desplegado en los barcos de la naviera se adhiriera a la política de tolerancia cero que la firma tenía respecto al uso de drogas y alcohol.

Por otra parte, no era la primera vez que aparecía una noticia negativa relacionada con Trident Group. Aunque son casos aparentemente excepcionales, existen equipos de seguridad privada cuyas reglas de enfrentamiento no guardan la prudencia y proporcionalidad deseables. 

Un ejemplo pareció producirse el 25 de marzo de 2011 cuando los piratas atacaron el buque de grano Avocet, perteneciente a la naviera norteamericana Eagle Bulk Shipping Inc. El barco estaba protegido también por vigilantes de Trident Group. Las imágenes del ataque fueron grabadas y pueden verse en youtube. Según parece mostrar el vídeo, a pesar de constatar cómo un esquife pirata se dirige hacia el buque a gran velocidad, los guardias no realizaron disparos de advertencia cuando los piratas se encontraban a centenares de metros del barco. Dicha medida suele ser suficiente para que los asaltantes entiendan que deben abandonar la intentona. Sorprende notablemente este hecho, dado que, según se informa desde la propia compañía, era el segundo ataque que sufría el buque en tres días. Parece deducirse por las imágenes que los vigilantes comienzan a disparar excesivamente tarde y cuando los piratas se encuentran a pocos metros del mercante. Y, además, los disparos siguen escuchándose incluso después de que el esquife pirata golpee con el casco del barco. 

Desde la propia empresa de seguridad se dijo que se habían producido heridos o muertos entre los piratas. Sin embargo, no se reportó así en el informe que se dio del incidente en los organismos que monitorizan los ataques piratas. Este caso parece confirmar que es previsible que las bajas entre los piratas sean mayores que las que se reportan oficialmente.


© Fernando Ibáñez

14 de junio de 2014

El dramático secuestro del “Albedo” por piratas somalíes

Hace ahora una semana supimos de la liberación de los últimos marineros del buque portacontenedores Albedo, tras casi cuatro años en manos de piratas somalíes. He escrito, por ello, algunas líneas para el Observatorio de Inteligencia, Seguridad y Defensa de CISDE. Dejo aquí el enlace al artículo.



Fernando Ibáñez.

5 de mayo de 2014

La película "Secuestro" de Tobias Lindholm, en español

El próximo 27 de mayo saldrá a la venta en España el DVD de la película Secuestro (A Hijacking) del danés Tobias Lindholm. Hasta donde yo sé, esta película no se ha estrenado en ningún cine de España (si bien formó parte de una de las secciones del Festival de Cine Europeo de Sevilla en 2012). Y me parece una auténtica lástima. De ahí que la única oportunidad que tendrá el público español de verla será a través del DVD que aparecerá en pocos días. 



En mi opinión, la película retrata mejor que la archiconocida Capitán Phillips el secuestro de un buque por parte de piratas somalíes. Aquí no verán grandes escenas de acción con piratas disparando y abordando un buque. Pero sentirán a flor de piel la tensión, el sufrimiento de la tripulación, el sudor, incluso, las moscas... 

Y, sobre todo, percibirán la dificultad de llevar a buen puerto una negociación con piratas somalíes. Todo un presidente de una compañía, seguro de sí mismo y acostumbrado a triunfar en las negociaciones que derivan en la compra o venta de empresas, se enfrentará al más difícil de los retos: cómo negociar el pago de un rescate con los piratas somalíes.

Como ya tuve ocasión de hablar de esta película en el Observatorio de Inteligencia, Seguridad y Defensa de CISDE, dejo el enlace aquí.


©Fernando Ibáñez.

24 de abril de 2014

Mayo de 2014: Curso online "La piratería marítma: el caso de Somalia"

El próximo 19 de mayo dará comienzo en el Campus Internacional para la Seguridad y la Defensa (CISDE) el curso de Técnico Avanzado en Análisis del Fenómeno de la Piratería: el caso de Somalia. El curso se desarrolla a distancia en su totalidad.

El objetivo general del curso es comprender la amenaza que representa la piratería marítima a la seguridad internacional, por qué y dónde surge, cómo ha evolucionado en los últimos años, su relación con el crimen organizado y el terrorismo internacional y la respuesta ofrecida por la comunidad internacional en forma de despliegue de distintas misiones militares, así como el creciente negocio de la seguridad privada dedicada a la protección marítima de buques.



El temario del curso es el siguiente:

1. Fuentes, recursos y bibliografía sobre piratería y seguridad marítima.

2. Qué es la piratería marítima, dónde se produce y por qué. 

3. Causas de la aparición de la piratería marítima en Somalia.

4. La respuesta internacional a la piratería somalí.

5. Grupos y bases piratas somalíes.

6. Evolución de los ataques piratas somalíes en los últimos años.

7. Modus operandi de los piratas somalíes: preparación, selección de un objetivo, ataque y captura, desarrollo de las negociaciones, cobro y reparto del rescate, liberación del barco y huida.

8. Los vínculos entre los piratas somalíes y el terrorismo.

9. El creciente papel de la seguridad privada en la lucha contra la piratería somalí.

10. Prospectiva: ¿hacia dónde vamos?


Al finalizar el curso el alumno:

  • Descubrirá cuáles son las razones por las cuales las aguas próximas a Somalia se han convertido en un foco de piratería e identificará a los distintos grupos piratas que actúan en la zona; 

  • Entenderá la evolución y el modus operandi de los ataques piratas en los últimos años y cómo éstos se han ido adaptando a la presencia militar aeronaval internacional; 

  • Identificará los nexos existentes entre los piratas somalíes y Al Shabab, filial de Al Qaeda en la zona; 

  • Evaluará si la respuesta internacional a la piratería somalí  está dando el resultado esperado, así como el papel creciente de la seguridad privada en la lucha contra la piratería somalí.


El contenido del curso permitirá al alumno:

  • Analizar la estrategia utilizada por los piratas a la hora de lanzar  sus ataques y cómo ésta ha evolucionado a la vez que se ha incrementado la presencia militar internacional; 
  • Sabrá monitorizar los ataques piratas mediante el uso de fuentes abiertas; 
  • Identificará el uso de Inteligencia por parte de los piratas y su red de extorsión tanto en la preparación de sus ataques como durante el proceso de negociación de los secuestros; 
  • Podrá analizar de forma prospectiva si la respuesta internacional está siendo adecuada para afrontar la piratería y la previsible evolución de dicha actividad en los próximos años.

Más información sobre el curso aquí.

Confiando en que pueda resultar de interés, recibid un cordial saludo.

Fernando Ibáñez.

8 de abril de 2014

Piratería y narcotráfico: el triángulo México-Colombia-Ecuador




Los periodistas Alejandra S. Inzuna, Pablo Ferri Tórtola y José Luis Pardo integran el colectivo Dromómanos. Los reportajes que estos profesionales han dedicado al narcotráfico en América Latina han recibido el Premio Ortega y Gasset de Periodismo, que el diario El País ha concedido en su edición de 2014.

 


Su trabajo ha venido publicándose en la revista semanal Domingo, perteneciente al diario mexicano El Universal. Pueden verse las distintas entregas publicadas desde agosto de 2012 aquí

 


Hoy quiero comentar el magnífico trabajo que han dedicado Alejandra S. Inzuna y Pablo Ferri Tórtola a la relación existente entre piratas y narcotraficantes, que ha dado lugar a que los cárteles mexicanos y colombianos hayan convertido a Ecuador en una de sus bases de operaciones. 

 

 Fuente: www.zonu.com


 

Según nos cuentan en las dos partes de su excelente reportaje Los piratas de la droga, en los últimos años los marineros ecuatorianos han venido narrando historias de narcotraficantes y piratas (a menudo, con acento colombiano), quienes, armados con AK-47, asaltan y secuestran barcos por la noche. ¿Con qué fin? Para transportar la droga o robarles el combustible y los víveres, abandonando a las tripulaciones a su suerte. 

 


En ocasiones, los piratas de la droga utilizan estos pesqueros como estaciones de combustible flotantes. Así, sus lanchas pueden repostar y seguir desarrollando su actividad criminal en la zona.

 


Por ejemplo, en San Pablo de Manta, una de las ciudades portuarias más importantes de Ecuador, atuneros, camaroneros, pangas y lanchas rápidas se despliegan por todo el litoral. Varios de esos pesqueros han sido secuestrados para ser utilizados por el narcotráfico.

 


En ocasiones, los delincuentes se aproximan a los barcos solicitando ayuda o pescado y, entonces, los abordan y se hacen con su control. Se trata de engaños que también hemos visto en otras latitudes: por ejemplo, en el Golfo de Adén  y protagonizados por los piratas somalíes. 

 


Los reporteros explican que el auge del narcotráfico y sus piratas en esta zona se inició a partir del año 2009. En ese momento el Gobierno ecuatoriano decidió convertir la lucha contra el negocio de la droga en un asunto nacional. Para ello prescindió de la ayuda que, durante diez años, Estados Unidos había brindado desde el Puesto de Operaciones de Avanzada de San Pablo de Manta. Desde allí se habían llevado a cabo casi 8.000 operaciones contra el narcotráfico en once países, siendo hundidos, sólo en el litoral ecuatoriano, 46 barcos relacionados con esta actividad criminal. Cerrada la base, los piratas del narcotráfico colombiano y mexicano se adueñaron del mar. Ecuador se convirtió en una de las principales rutas del narcotráfico en el continente americano.

 


De ahí que algunos empresarios hayan aumentado la seguridad en sus barcos, desplegando cámaras de vigilancia y contratando incluso guardias de seguridad. Ecuador no es Somalia, pero algunas de las soluciones puestas en marcha para luchar contra los piratas se asemejan bastante. Y también en Ecuador los piratas han intentado asaltar atuneros, hasta ahora sin éxito. 

 


Como nos cuentan los periodistas que firman el reportaje, en Ecuador, como en Somalia, quienes forman parte del negocio de la piratería acaban saliendo de la pobreza y haciendo ostentación de su recién ganada riqueza: vivienda nueva, vehículo último modelo… Por ello, algunos pescadores se pasan al bando de los narcotraficantes. Y, al igual que ha ocurrido en el Este africano, las prisiones ecuatorianas ya no dan abasto para albergar a tanto preso relacionado con el tráfico de cocaína.

 


Fernando Carrión es investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO). En su opinión, la inseguridad portuaria y la corrupción han permitido que arraigue el crimen organizado transnacional en Ecuador. El país se ha convertido en “plataforma para que los cárteles puedan operar desde aquí". Y, además, con el riesgo de que meter a estos criminales en las cárceles sólo sirva para fortalecerlos. Las prisiones son útiles para el crimen organizado: no rompen las redes y les permiten reforzar sus vínculos, al igual que ocurre en México y Colombia.  

 


Los sicarios han hecho acto de presencia en Ecuador por primera vez hasta el punto de que el ayuntamiento de San Pablo de Manta ha prohibido que más de una persona pueda circular en una motocicleta, dado que este es el medio desde el que los criminales cometen sus asesinatos. Los sicarios se anuncian en Internet.

 


Incluso empresas dedicadas al envasado de pescado han sufrido registros policiales: no sólo empacan también droga, sino que son utilizadas para lavar el dinero del narcotráfico, que se camufla fácilmente gracias a este tipo de negocios. Para algunos, las denuncias que se presentan contra estas empresas parecen producirse sólo cuando no ha habido acuerdo en el reparto del botín y alguien decide dar el chivatazo. 

 

En febrero supimos que varios buques de la Marina ecuatoriana desarrollaban labores contra la piratería en tres de los puertos donde los pesqueros habían sufrido más ataques: se trata del triángulo formado por Santa Elena, Guayaquil y Puerto Bolívar, todos ellos situados al Sur del país.

 

 

Pero apenas a unos 50 kilómetros al Sur de Puerto Bolívar y por esas mismas fechas, la inseguridad marítima llegaba también al vecino Perú. Los pescadores de Puerto Pizarro, cerca de Tumbes (Perú), se quejaban de los asaltos que sufrían por parte de piratas, esta vez sí, ecuatorianos. El botín suele consistir en la ropa, los víveres, el combustible, el sistema de navegación y los teléfonos móviles. También acostumbran a robar la pesca para revenderla luego en el mercado local. Unos días más tarde, dos pescadores habían resultado heridos en la misma área tras un nuevo asalto. 


Fernando Ibáñez.