13 de mayo de 2013

Tom Hanks, capturado por los piratas somalíes

Hace apenas unos días hablaba en este mismo blog de una magnífica película danesa titulada Kapringen (“Secuestro”) en la que se narraba la captura de un mercante por piratas somalíes y las negociaciones emprendidas para su liberación. Mientras estoy pendiente de recibir un documental de temática similar (Stolen Seas), nos enteramos de que el actor norteamericano Tom Hanks interpretará al capitán Richard Philips, cuyo buque, el Maersk Alabama, también fue secuestrado por piratas somalíes. Eso sí, el final fue algo distinto al reflejado en Kapringen. Ya tenemos el tráiler de esta película, que se estrenará en octubre de este año en distintos países, entre ellos, España. Puede verse en el siguiente link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=eruwOiHoTTo 



El 7 de abril de 2009 el buque portacontenedores norteamericano Maersk Alabama fue capturado por piratas somalíes a unas 300 millas de la base pirata de Garacad en la costa oriental somalí. Un buque de guerra estadounidense, el USS Bainbridge, se dirigió hacia el mercante. Los piratas ni pudieron llevar al Maersk Alabama a un fondeadero (no sabían manejarlo) ni pudieron huir con el capitán porque su lancha motora se había estropeado. A la llegada del navío, se entablaron negociaciones con los piratas que no dieron resultado. El presidente Obama aprobó una operación de rescate si la vida del capitán corría peligro. Así se entendió y los tres piratas que retenían al capitán resultaron muertos. Puede verse un documental con imágenes reales y una buena recreación en el siguiente video: http://www.youtube.com/watch?v=rMvGIqa-ZlM 



El caso del Maersk Alabama también nos muestra un ejemplo de mal uso del concepto de ciudadela. Esta estrategia consiste en el encierro de toda la tripulación en un lugar seguro, después de inutilizar los motores o impedir desde el lugar de encierro su normal funcionamiento. Asimismo, se envía un mensaje de auxilio. De esta manera, aunque los piratas hayan abordado el barco, se encuentran con la imposibilidad material de manejarlo y, habitualmente, al cabo de unas horas, acaban por abandonarlo. A pesar de que el uso de un espacio como ciudadela coloca a toda la tripulación en un mismo lugar, con el riesgo que ello conlleva, la estrategia ha resultado satisfactoria en multitud de ataques piratas, y se ha extendido con notable éxito en los últimos años. 

Sin embargo, sabemos que en el Maersk Alabama esta medida no se desplegó adecuadamente. Matt Fisher, miembro de la tripulación del buque, envió un correo electrónico a un colega suyo, cuando el Maersk Alabama, ya liberado, se dirigía a Mombasa. Para entonces, el capitán Richard Phillips aún seguía preso en el bote salvavidas. Algunas de sus reflexiones resultan reveladoras. 

La primera: “Los piratas llegaron muy rápidamente al puente una vez que subieron a bordo”. Aunque la tripulación había puesto obstáculos para evitar que accedieran al mismo desde la cubierta principal, lo cierto es que no tuvieron problemas. Fisher afirma que el capitán y otros tres marineros permanecieron en el puente: “en realidad, no sé por qué se quedaron en el puente”. Por la información disponible, parece que la tripulación del Maersk Alabama no había contemplado ningún plan de actuación para el supuesto de que se produjera un ataque pirata. De haberlo tenido, todos los miembros de la tripulación hubieran sabido cómo actuar en un momento así. Sin embargo, mientras unos se quedaron en cubierta, otros se dirigieron a la sala de máquinas y a las áreas de gobierno del barco. Otro tripulante seguía virando el timón de lado a lado. Lo que se desprende es que se vivió una situación de confusión. La embarcación pirata volcó, pero “no estoy seguro de cuándo o qué lo provocó (…) Tras unos 20 minutos el motor se paró”. Entonces los marineros cortaron la luz y el combustible para el generador de emergencia. Según Fisher, ese fue un punto crítico ya que los piratas no deseaban encontrarse a oscuras. La mayoría de la tripulación permanecía segura encerrada bajo la cubierta, ya que los piratas no tenían granadas y no podían acceder donde ellos se encontraban con simples armas de fuego. El problema fue el calor y la falta de agua. “En el futuro almacenaremos comida y agua en varios lugares para casos de emergencia”. 

Los consejos que da Fisher son: tener un lugar bien fortificado para protegerse y en el que haya agua y comida. Apagar todas las luces. Dejar las alarmas en funcionamiento, ya que el ruido permite que no se oigan los movimientos de los marineros por el barco. Y, por último, llevar consigo linternas y radios, así como un teléfono con sonido potente. En un contexto como éste, probablemente, la situación ideal es que, una vez lanzado el mensaje de auxilio y habiendo sido éste contestado por un buque de guerra cercano, todos los miembros de la tripulación se hubieran encerrado en un lugar al que no pudieran acceder los piratas, como así parece que hicieron parte de ellos. No es la primera vez que, una vez a bordo, los asaltantes, en vista de que no pueden acceder a la tripulación, acaban abortando el ataque y huyendo en su lancha. Sin embargo, por lo que sabemos, ésta había volcado, impidiendo así la posible huida de los piratas. 

Una semana después del ataque sobre el Maersk Alabama, los piratas intentaron secuestrar al carguero norteamericano Liberty Sun y a sus 20 tripulantes, a los que dispararon con armas automáticas y lanzagranadas, causando importantes daños al barco, si bien la tripulación salió ilesa del incidente. Éste se produjo a unas 270 millas de la costa oriental somalí y el buque pidió ayuda de inmediato, siendo despachado, de nuevo, el USS Bainbridge. Para cuando llegó al lugar del ataque horas más tarde los piratas ya habían abandonado la zona. El carguero Liberty Sun, de 63.400 toneladas, se dirigía con ayuda alimenticia de la ONG CARE y del Programa Mundial de Alimentos desde Houston a Mombasa, adonde arribó después del ataque, escoltado por el navío estadounidense. 

Como resultado, en buena medida, de estos dos incidentes, la Administración norteamericana decidió introducir cambios con la aprobación el 11 de mayo de 2009 de la segunda revisión de la Directiva de Seguridad Marítima de los Estados Unidos, Maritime Security (MARSEC) Directive 104-6 (Rev 2). La novedad principal era la obligatoriedad de todo buque mercante bajo bandera norteamericana que navegase por aguas de alto riesgo de proveerse de seguridad privada, armada o no. El Almirante James Watson, Director de la política de prevención del servicio de guardacostas norteamericano, dio a conocer la segunda revisión en un encuentro con representantes de la industria marítima en Fort Lauderdale, Florida. Según las medidas adoptadas, las empresas navieras tenían dos semanas de plazo para presentar sus propios planes de seguridad, que posteriormente el Ejército norteamericano aprobaría o no. En dichos planes se exigía que los buques mercantes que navegasen por aguas de Somalia y del Golfo de Adén asumieran parte de su propia protección y contaran con guardias entre su tripulación, armados o no. Según declaró Watson, "esperamos ver seguridad adicional en los buques de bandera estadounidense que transitan esas aguas". Aunque reconoció que dicha medida "puede implicar el uso de armas de fuego", advirtió que el Gobierno norteamericano y la industria trabajan para mejorar y no para empeorar la situación. Además, afirmó que el Departamento de Defensa trabajaba con los países y puertos del Golfo de Adén para permitir la práctica de que los buques lleven equipos de seguridad armados a bordo. 

La directiva no dice cuántos guardias pueden ir apostados en cada barco o qué tipo de entrenamiento deben recibir, pero es flexible respecto a qué armas llevar o qué estrategias emplear, por lo que queda abierta a las sugerencias y los debates que se generen, ya que, según Watson, "no estamos interesados en apartar a los barcos de las discusiones". Watson recordó que la directiva se había formulado tras consultas con la industria, incluyendo los jefes de seguridad. 

Puede concluirse que el secuestro del Maersk Alabama provocó un importante empuje para el negocio de la seguridad privada en el ámbito marítimo. En aquel año 2009 apenas navegaban buques con vigilantes de seguridad embarcados. En el año 2012 un 60% de los buques atacados por piratas somalíes llevaban embarcado un equipo armado de seguridad privada. 

El Maersk Alabama aún tuvo que soportar otros dos ataques piratas en noviembre de 2009 y septiembre de 2010. De ambos salió airoso. Los disparos de los guardias de seguridad fueron suficientes para que los piratas abortaran sus ataques… 

Fernando Ibáñez.

9 de mayo de 2013

Cómo negociar con piratas somalíes

El Observatorio de Inteligencia, Seguridad y Defensa del CISDE ha tenido a bien publicarme una breve reseña de la película danesa Kapringen ("Secuestro") que relata el secuestro por piratas somalíes de un buque y su tripulación durante cuatro meses. Podéis leerla en el siguiente enlace:  http://observatorio.cisde.es/?p=6795


Fernando Ibáñez.

11 de marzo de 2013

Similitudes y diferencias entre la piratería clásica y la actual

José María Gil Garre, CEO de Intentto Europgroup S.L., ha puesto recientemente en marcha un nuevo medio de comunicación:  Iuxsed, donde se publican noticias y análisis de diversos aspectos relacionados con la seguridad internacional. En este nuevo observatorio ha tenido a bien publicarme un breve y desenfadado análisis donde comparo la piratería marítima clásica y la actual. Puede consultarse aquí.


Fernando Ibáñez.
 

1 de marzo de 2013

Entrevista en RNE: piratas del siglo XXI

Buenos días. Anoche, Radio Nacional de España a través de su programa Viaje al centro de la noche realizó un interesante monográfico sobre todo tipo de piratería, titulado "Patente de corso". Quiero agradecer desde aquí la amabilidad de su equipo por entrevistarme para hablar de los piratas que surcan los mares en este siglo XXI. Dejo aquí el enlace al programa y al podcast. Podéis escucharme a partir del minuto 28 del programa: http://www.rtve.es/alacarta/audios/viaje-al-centro-de-la-noche/viaje-centro-noche-1-hora-patente-corso-01-03-13/1702816/



Fernando Ibáñez.

20 de febrero de 2013

El Ministerio de Defensa publica tesis sobre piratería marítima

Hoy, como hubiera dicho un conocido escritor español, vengo a hablar de mi libro. El Ministerio de Defensa ha tenido la enorme gentileza de publicar mi tesis doctoral, que lleva por título La amenaza de la piratería marítima a la seguridad internacional: el caso de Somalia. Justo estos días se cumple un año desde que tuve la gran satisfacción de defenderla el 24 de febrero de 2012. En el apartado de agradecimientos ya tuve ocasión de expresar mi infinita gratitud al director de la tesis, quien con los años se ha convertido en uno de esos excelentes amigos que puedes contar con los dedos de una mano. También quiero acordarme ahora de Diego, otro compañero de andanzas y que tanto ha hecho por que este libro salga a la luz. Y, por supuesto, la familia, que es la que sufre las ausencias que provoca todo trabajo de investigación.

En fin, sólo cabe esperar que la obra pueda ser de utilidad y sirva a analistas y estudiosos a dilucidar mejor el fenómeno de la piratería marítima. El libro puede consultarse en el siguiente enlace: http://www.portalcultura.mde.es/publicaciones/publicaciones/Defensa_y_Seguridad/publicacion_4066.html


Fernando Ibáñez.

12 de febrero de 2013

La Armada española en misiones de lucha contra la piratería

El Grupo de Estudios en Seguridad Internacional de la Universidad de Granada ha hecho pública la conferencia del Capitán de Fragata, Alfonso Delgado Moreno, en las IV Jornadas sobre Política y Seguridad Internacional celebradas en octubre de 2012. Su intervención lleva por título La Armada española en misiones de lucha contra la piratería y puede verse el video de la misma en el siguiente enlace: http://goo.gl/lFVBc



16 de enero de 2013

"Stolen Seas", la última película sobre piratería somalí

La piratería ha sido desde hace décadas un buen argumento para la industria del cine. Ahí está, por ejemplo, el reciente anuncio del quinto rodaje de la saga de Piratas del Caribe con, una vez más, Johnny Depp a la cabeza. En los últimos meses hemos sabido de la existencia de una película danesa titulada Secuestro (Kapringen, en su versión original) de la que ya dimos cuenta en este mismo blog el pasado mes de septiembre. Hoy damos a conocer un nuevo largometraje que, en forma de documental y bajo el expresivo título de Stolen Seas, nos adentra una vez más en el secuestro de un buque. Podemos ver el tráiler del film en el siguiente enlace: http://goo.gl/qwILg



Curiosamente, ambas peliculas se basan en la captura por piratas somalíes del mercante CEC Future, de la compañía danesa Clipper. En Kapringen el actor principal tenía un enorme parecido a Per Gullestrup, el ejecutivo de Clipper que negoció con los piratas el rescate del CEC Future. En Stolen Seas, de nuevo, el argumento gira en torno a las negociaciones entre Gullestrup y el negociador por parte de los piratas, de nombre Ali. A ambos podemos verlos en el documental. Stolen Seas ha sido seleccionada para participar en diversos festivales cinematográficos (Río, Varsovia, Mumbai, Estocolmo, Palm Springs) y recibió en 2012 el Boccalino d´oro a la mejor película en el festival de Locarno.

 Imagen de Per Gullestrup, captada del tráiler de Stolen Seas


El secuestro del CEC Future es un perfecto ejemplo de la actuación de los piratas somalíes. Cabe destacar la rapidez del ataque: en apenas tres minutos la lancha avistada en el radar ya se encontraba junto al carguero. A los tres días del secuestro se produce el primer contacto con los propietarios de la empresa, lo que demuestra la necesidad de disponer de un plan de gestión de crisis para el supuesto de que un barco sea secuestrado. El papel jugado por la empresa de seguridad privada contratada por Clipper aparece como fundamental: parece haber tranquilizado a la empresa respecto a la suerte que pudieran correr los secuestrados. En efecto, a los piratas no les interesa que la tripulación sufra ningún daño. Sólo quieren dinero. Además, probablemente, pudo asesorar a la firma propietaria del buque respecto a cómo gestionar la crisis provocada por el secuestro y cómo negociar el pago de un rescate: ofreciendo a los piratas, en primer lugar, una cantidad de dinero muy baja para, posteriormente, llegar a un acuerdo en torno a una cifra que ambas partes consideraran satisfactoria. Según afirman personas que han participado en la gestión de un secuestro, el comportamiento de la naviera, de los familiares de los secuestrados y de la propia tripulación debe ser ejemplar, basado en la serenidad y en evitar a los medios de comunicación con el fin de no dar detalles de la negociación ni informaciones clave a los piratas. De todo ello se habla en el documental Stolen Seas.

Fernando Ibáñez.